Amigos (as), abracemos el poder y la gracia de Dios, para que Su verdad se cumpla por medio de nuestras vidas y testimonios en este mundo. Como buenos soldados de Jesucristo, algún día escucharemos del Señor, "Siervo fiel, has peleado la buena batalla, has acabado la carrera y has guardado la fe. Ahora entra conmigo a celebrar!".

Introducción Bíblica

 

Pablo escribió su primera carta a Timoteo cuando estaba preso en Roma a principios de los años 60 del primer siglo d.C. o bien, después de ser liberado (algunos creen que fue liberado y más tarde encarcelado otra vez). Pablo tenía una relación muy estrecha con Timoteo y deseaba animarlo para el ministerio en Éfeso, que le había encomendado. Timoteo se convirtió al cristianismo en Listra en el primer viaje misionero de Pablo y le acompañó en su segundo y tercer viaje misionero (Hechos 16:1 ss.). Aunque la carta se dirige a Timoteo, su hijo espiritual (Filipenses 2:22), contiene muchas reseñas e instrucciones valiosas para la iglesia.

Advertencia contra falsas doctrinas y argumentos vanos (1:1-11)

Con frecuencia, en las iglesias surgen problemas por algunos que enseñan ideologías nuevas, y otros que no refrenan su lengua. Estos problemas se presentaban en Éfeso. Pablo encarga a Timoteo resolverlo cuanto antes, con el objetivo de instaurar una relación de amor entre los creyentes.

La gracia de Dios y el deber cristiano (1:12-20)

El pueblo de Dios debe su identidad a la gracia de Dios. Es por Su gracia, que somos llamados “pueblo santo”. Una vez que experimentamos Su gracia, recibimos el llamado ministerial a cumplir los deberes que Dios nos encomienda. Pero, no todos están dispuestos a acatar este mandato divino. Algunos se resisten a enfrentar al enemigo, y serán vencidos.

Instrucciones sobre la Adoración (2:1-15)

Pablo nos enseña que la adoración implica mucha oración. Enfatiza la conversión de los perdidos, y nos recuerda la actitud que debemos tener hacia Dios, hacia uno mismo y hacia los demás. Da instrucciones específicas para los hombres y para las mujeres, cuyas interpretaciones pueden ser afectadas por perspectivas teológicas diferentes.

Requisitos del Obispo (3:1-7)

Pablo menciona los requisitos para ser obispo: debe ser irreprochable delante de los cristianos y los incrédulos, debe ser buen esposo y buen padre, y no puede ser un cristiano recién convertido.

Requisitos para los diáconos y sus esposas (3:8-16)

Estos son muy similares a los del obispo. Pablo da instrucciones sobre las actitudes que debemos tener en la iglesia y cómo debemos seleccionar a líderes que promuevan la armonía y la piedad.

Instrucciones para los líderes espirituales (4:1-16)

Nos advierte contra los falsos maestros que hacen prohibiciones insólitas. Antes bien, debemos enfocarnos en la libertad que gozamos en Cristo, ignorando tales ideas. La piedad debe estar presente en todas las áreas de nuestra vida, sin importar nuestra edad o posición. Debemos ser discípulos ejemplares de Jesús.

Responsabilidades respecto a las viudas (5:1-16)

Debemos tratar con respeto a todas las personas, en particular, a las viudas. Sobre todo, debemos cuidar y suplir las necesidades de las viudas de buen testimonio, que han servido a Dios y al prójimo.

Acusaciones contra los ancianos (5:17-25)

Algunos acusaban a los ancianos de manera injustificada. La acusación debe tener dos o tres testigos para admitirse. El que persiste en pecar debe ser reprendido severamente ante todos. Dios siempre conoce la verdad.

Actitudes hacia los superiores y hacia las riquezas (6:1-10)

Los esclavos deben respetar a sus amos, y esto se aplica a toda relación de empleado-empleador. Luego, advierte sobre los falsos maestros, y habla de nuestra actitud ante las riquezas, para alcanzar la piedad. La iglesia es un lugar para lograr la piedad, no para obtener ganancia material.

Palabras e instrucciones finales (6:11-21)

Pablo le recuerda a Timoteo las cosas importantes que debe adquirir como ministro. Le enseña cómo tratar a los ricos y la importancia de ser ricos en buenas obras. Pablo se despide con una breve bendición.

Escrito por Glenn A. Jent


2 Timoteo

Pablo escribió su segunda epístola a Timoteo estando preso en Roma , en la década del 60, primer siglo d.C (o luego de ser liberado, para luego, ser encarcelado otra vez). Pablo gozaba de libertad condicional y podía recibir visitas. Sabía que sufriría martirio pronto. Le escribe a Timoteo, exhortándole a ser fiel en su ministerio y pidiéndole que lo visite. En esos momentos, estaba acompañado sólo por Lucas. Timoteo se había convertido en Listra en el primer viaje de Pablo (1 Timoteo 1:2), y le acompañó en su segundo y tercer viaje misionero (Hechos 16:1ss.). En su carta, vemos el corazón y los pensamientos de Pablo que se encontraba cerca de su muerte.        

Recuerdos y el desafío del evangelio (1:1-8)

Pablo hace una breve referencia sobre Timoteo y su herencia cristiana, manifestando su deseo de verle. Pablo exhorta a su hijo espiritual a ser fiel y valiente respecto al llamamiento santo y el fuego del don de Dios.

 

Llamamiento santo según el propósito y gracia de Dios (1:9-18)

Pablo reconoce la gracia de Dios, “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo” según Su propósito. Confía en Dios que “guarda su depósito para aquel día”. Exhorta a Timoteo a guardar la verdad que ha recibido. Lamenta que algunos lo abandonaron, y bendice a Onesíforo por su fiel apoyo.  

Disciplina en el Discipulado (2:1-7)

Timoteo debe entrenar a otros cristianos, tal como ha sido entrenado por su maestro. Es un entrenamiento y disciplina similar a la del soldado (preparación selectiva), del atleta (lucha legítima y exitosa) o del labrador (trabaja primero y aguarda con paciencia los frutos).

Recordar para afirmar la fe y obediencia (2:8-19)

Pablo recuerda a Timoteo que la fidelidad a Cristo implica “sufrir penalidades”, aun morir. Pero, vale la pena soportarlo “por amor” a aquellos que obtienen salvación por la fe. Exhorta a evitar la contienda sobre palabras “que es para perdición de los oyentes”.      

Desarrollando un servicio con una causa noble (2:20-26)

Los cristianos deben santificarse, huir de las pasiones juveniles, seguir la justicia, fe, amor y paz de Dios. Los que enseñan doctrinas falsas engendran contiendas, pero corrígeles “con mansedumbre” y amor para ayudarles a escapar del lazo del diablo.   

Inmoralidad en los últimos días (3:1-9)

En los últimos días, abundarán falsos maestros y hombres impíos, amadores de los placeres de la vida más que de Dios. Engañan a mujercillas que están siempre aprendiendo, pero nunca llegan al conocimiento de la verdad. Ellos serán rechazados por Dios. 

Persecución, perseverancia y provisión (3:10-17)

Tomando como ejemplo su sufrimiento, Pablo nos recuerda que los cristianos podemos sufrir persecución, pero, Dios nos da poder para soportar. Dios nos ha provisto de Su Santa Biblia para guiarnos y animarnos cada día, y debemos depender completamente de Él.  

La falta de fe, la fidelidad y la recompensa futura (4:1-8)

Vendrá tiempo cuando la gente no oirá la verdad de Dios, sino mensajes según sus pasiones. Por el contrario, debemos siempre hablar la verdad en amor. Pablo ha cumplido su ministerio fielmente y espera “la corona de justicia” que dará Dios, Juez justo, a todos los que esperan la segunda venida de Jesús.    

Conclusión - palabras llenas de pasión (4:9-22)

Pablo pide a Timoteo que traiga a Marcos antes de invierno, y que lleve su capote, libros y pergaminos. Ha sido desamparado por varios compañeros, al ver que el juicio sería desfavorable. Le advierte contra el herrero Alejandro que se opone al evangelio. Termina declarando confianza en Dios, envía saludos y da la bendición a Timoteo.   

Escrito por Glenn A. Jent

 

Salmos 140-150

Salmos se divide en cinco libros. Salmos 140 al 150 pertenecen al quinto libro, que abarca del 107 al 150. Salmos 140 al 145 se presentan como “Salmos de David”. Salmos 146 al 150 comienzan y terminan alabando a Dios y son los salmos “Aleluya”. En los salmos de David abunda el clamor a Dios por ayuda, para vencer al enemigo.  

Salmo 140: Líbrame del hombre malo  La palabra hebrea Selah aparece en los versículos 3, 5 y 8. El salmista enfatiza la omnipotencia de Dios al salvarlo del ‘hombre malo’, de su crueldad y violencia. Ciertamente, Dios hará justicia al afligido.   

Salmo 141: Misericordioso en las calamidades  Hallándose en desesperación, el salmista siente que sus huesos son esparcidos en el Seol, pero pone su esperanza y confianza en Dios. Sabe que Él lo guarda de las trampas y asechanzas de los impíos, y se refugia en Dios. El pueblo de Israel cantaba este salmo cuando fue vencido en el año 721 a. C, y era llevado cautivo a tierras enemigas lejanas.  

Salmo 142: Clamor desesperado por refugio   Cuando estaba huyendo de Saúl y no tenía en quién confiar, David escribió este salmo clamando a Dios, su única esperanza. Es tal su desesperación, que pide a Dios que saque su alma de la cárcel, para alabar Su nombre.  

Salmo 143: En medio de la persecución   Perseguido por el enemigo, el espíritu del salmista se angustia y su corazón está desolado. Recuerda las obras del Señor y reconoce que la salvación sólo está en Dios. El salmista teme que Dios esconda Su rostro y él descienda a la sepultura. Pero pone su confianza en Dios porque es Su siervo. 

Salmo 144: Oración del rey que recibe salvación   El versículo 10 menciona la salvación de David. Este salmo tiene versos similares a salmos 8 y 18. Versículos 12 al 15 registran la oración del rey que pide la bendición de Dios sobre sus hijos, granos, ganados, y ruega por la paz de su pueblo.  

Salmo 145: Alabanza a Dios, el Rey   Es un poema acróstico. Cada versículo comienza con una letra del alfabeto hebreo. La mayoría de manuscritos del texto hebreo de la Biblia omite el versículo 14 que comienza con la letra nun (N). Pero, la Septuaginta lo incluye, y es traducido al español: “Sostiene Jehová a todos los que caen y levanta a todos los oprimidos”.  

Salmo 146: Alaba a Dios por Su poder y gracia   Los últimos cinco salmos comienzan y terminan con un mandato: “Alaba a Jehová” (‘Aleluya’ en hebreo). El poder de Dios contrasta con la debilidad y limitación humana. Por tanto, no pongamos nuestra confianza en el hombre que no puede salvar, sino únicamente en Dios. 

Salmo 147: Alaba a Dios por Su Palabra   Dios recoge a los desterrados y sana a los quebrantados de corazón. Edifica a Jerusalén y bendice a Su pueblo. Ha revelado Sus estatutos y ley a Israel; ninguna otra nación los conoció. 

Salmo 148: Toda la creación alaba   El salmista exhorta a toda la creación a alabar a Dios. El mandato “alabad” se repite doce veces (vv. 1- 5, 7, 13-14).      

Salmo 149: Cántico nuevo de Israel   Israel alaba a Dios con cántico nuevo, porque Él se alegra en Su pueblo. Alaban a Dios con espadas en sus manos para ejecutar venganza, castigo y el juicio decretado. Esta es la gloria del pueblo de Dios.    

Salmo 150: Un cántico maravilloso que alaba a Dios   Dios es digno de recibir la alabanza en Su santuario, por Sus proezas y magnificencia. Debemos alabarle con cánticos, danzas e instrumentos. Todo lo que respira alabe a Jehová.    

Escrito por Glenn A. Jent

 

 

 

 

 

La vida de José, es el testimonio de cómo la providencia de Dios guiará tu vida en medio de los desafíos y los sueños que te ha dado para este año. Los sueños de Dios siempre encontrarán dificultades que superar.

Introducción Bíblica

Génesis 39–50

Esta última sección trae el libro de Génesis a su “conclusión culminante”. Las promesas programáticas hechas a Abraham en Génesis 12 y en repetidas ocasiones a lo largo del resto del libro, como la tierra, su descendencia, la presencia de Dios, y la bendición de las naciones, aumentarán significativamente en esta sección. Nótese especialmente, cómo el gobierno de José en Egipto salva al mundo literalmente. Se convierte así, en ese momento, en una bendición para el mundo, presagiando la venida de Cristo quien será una bendición para todas las naciones.

De hecho, notamos que Dios bendice a todo aquel que bendiga a Abraham y sus descendientes, como lo prometió en Génesis 12. Tanto Potifar, quien ascendió a José (Gn. 39:3), como el Faraón que era hospitalario con la familia de Jacob (Gn. 47:10-26) recibieron bendiciones divinas.

Quizás una de las funciones más importantes de esta última parte de Génesis sea mostrar la transformación de los hijos de Jacob, miembro de una “familia disfuncional”, bajo la providencia de Dios. Wenham afirma que “en los resúmenes biográficos, Génesis se trata absolutamente del cambio de personalidad”. Dios cumple su pacto con los patriarcas, transformando a todos los hijos de Jacob, en especial a Judá quien emerge como un líder al final del libro y gana el derecho a gobernar (vea el comienzo en el capítulo 38 y Gn. 49:8-12).

Al leer esta sección le resultará útil tener en cuenta este esquema general (según Bruce Waltke):

1. Hecho: Introducción a la familia disfuncional en Canaán (37:2-38:30)

2. Hecho: Ascenso de José al poder en Egipto (39:1-41:57)

3. Hecho: La familia disfuncional reconciliada (42:1-46:27)

4. Hecho: La familia bendecida en Egipto, en busca de la Tierra Prometida (46:28-50:26)

 

José y la esposa de Potifar (39)

A pesar de que José ahora es un sirviente en la casa de Potifar, en Egipto, este capítulo deja muy en claro que Dios está con José (vv. 2, 3, 21, 23). Dios bendice la casa de Potifar “a causa de José” (v. 5), y todo lo que su amo tenía fue puesto a cargo de José, excepto su esposa.

Surge un problema en esta “situación bendecida” por la apariencia de José: éste era de hermoso semblante y bella presencia (v. 6, esta descripción de un hombre en la Biblia es única). La esposa de Potifar es tentada por José e intenta convencerlo para que “duerma con ella”. Observen que la tentación era diaria. Sarna capta muy bien la ironía: “Ella, la ama de la casa, es una esclava de su lujuria por el esclavo de su esposo”.

José resiste la tentación porque considera que dormir con la esposa de su amo es “un gran mal y pecado contra Dios” (v. 9). Esta “excelencia moral” de su parte puede ser valorado aún más si somos conscientes de que “la promiscuidad sexual era una característica perenne de todas las sociedades esclavistas”. A pesar de su excelencia moral, le tienden una trampa a José por rechazar a la mujer de Potifar y al final del capítulo termina en prisión.

El Señor está con José incluso en la prisión con su firme amor (en hebreo dice: jesed), y una vez más queda a cargo de todos los prisioneros allí.

Observe el patrón de exaltación, humillación, y exaltación que vivió José, así como se repetirá en los Israelitas en Egipto. Este patrón, por sobre todo, señala “la carrera del Hijo de Dios”.

José interpreta los sueños de dos presos (40)

Nótese que en este punto (40:1) José ha sido esclavo y estuvo preso por 10 años (en total serían 13 años, véase 37:2 y 41:46).

El Faraón se enojó con el jefe de los coperos y el de los panaderos, y los mandó a la misma prisión que José. Ambos presos tuvieron un sueño la misma noche, pero estaban abatidos porque no había nadie que se los interpretara (vv. 7-8). Los sueños tenían un papel importante en el antiguo Egipto, y al igual que en Babilonia, la interpretación de los mismos era una habilidad especial. José expresa su fe en una posible interpretación, al señalar que las interpretaciones pertenecen a Dios (v. 8) y no al aprendizaje y la manipulación. Luego de contárselos, José interpreta el primero favorablemente: el jefe copero será puesto en libertad en 3 días. Entonces, José le pide que cuando eso suceda, se acuerde de él. Pero el segundo sueño revelaba que se desataría un desastre para el jefe panadero. Ambos sueños se hicieron realidad el día del festejo del cumpleaños del Faraón. Sin embargo, el jefe copero se olvidó de José (v. 23).

Los sueños eran valorados en todo el antiguo Oriente Próximo como medio para predecir el futuro. Este episodio demuestra una vez más que Dios está al mando y el intérprete de Dios, José, anuncia “la kerigmática noticia de la vida y la muerte”. La mayor revelación de Dios llegó mediante su Hijo (Hebreos 1:1-2), y el Espíritu revela al Hijo y toda la verdad a través de los apóstoles. Hoy en día existen otros individuos con dones enviados por Cristo para construir Su iglesia (Efesios 4).

José interpreta el sueño del faraón (41)

El Faraón tuvo dos sueños que lo inquietaban y nadie de sus adivinos, ni ninguno de los sabios de Egipto podían interpretarlo. En el primero soñó que siete vacas hermosas y gordas salían del río Nilo y eran devoradas por otras siete vacas feas y flacas. Y en el segundo, siete espigas de trigo llenas y hermosas eran devoradas por otras siete espigas secas y quemadas. En este contexto, el jefe panadero “recuerda su ofensa” de haber olvidado a José y le cuenta al faraón sobre la habilidad de José de interpretar sueños. José le explica al Faraón que sólo Dios “le dará respuesta propicia” (v. 16) y procede a interpretar los dos sueños. Mediante ambos sueños, Dios quería mostrarle al Faraón lo que ocurriría en Egipto en el futuro. Siete años de mucha abundancia se seguirían de siete años de mucha escasez. Entonces, José le aconseja al faraón encontrar a un hombre prudente y sabio para que administre bien el país durante los años de abundancia, para que Egipto tenga suficientes provisiones para sobrevivir en los años de escasez. Como el Faraón y sus sirvientes sienten que “el Espíritu de Dios” estaba en José y que “no había nadie tan prudente y sabio” como él, lo nombran gobernador de todo Egipto. También le dio una esposa, ya que tenía 30 años, y tuvo dos hijos con su esposa egipcia: Manasés y Efraín. José almacenó alimentos en todas las ciudades de Egipto durante los años de abundancia; y durante los años de escasez, Egipto tenía pan para todo el que fuera a comprarle a José. Obsérvese que José presagia a Moisés y Daniel. Los tres fueron cautivos en tierras hostiles que utilizaron la sabiduría que les daba Dios y prevalecieron contra la sabiduría mundana. También prefiguran a Jesucristo, la sabiduría de Dios, quien fue elevado de la cruz para que gobernara el mundo. Tal como todos estaban ordenados a inclinarse ante José, “cada rodilla se inclinará” ante el nombre de Jesús (Bruce Waltke).

Los hermanos de José van a Egipto (42-43)

La hambruna era grave en “todas las tierras”, incluyendo Canaán. En medio de esta situación, Jacob insta a diez de sus hijos (excepto a Benjamín) a que vayan a comprar trigo a Egipto, donde José era gobernador. Al llegar a Egipto, se inclinaron ante José sin reconocerlo. Esta es una clara realización del sueño de José del capítulo 37. José reconoce a sus hermanos y los acusa de ser espías. La prueba para demostrar su inocencia es regresar y traer a Benjamín (el menor de los hermanos) a José, mientras Simeón fue retenido en la cárcel como promesa. Cuando regresaron, encontraron el dinero en los costales de trigo que le habían comprado a José. Al descubrir esto tuvieron mucho miedo y su padre se reusaba a dejar que Benjamín fuera con sus hermanos, porque la pérdida de José y Simeón ya había sido demasiado para él.

Pero como la escasez era cada vez peor, Jacob cedió y permitió que sus hijos volvieran a Egipto con el menor. Judá se ofreció como responsable por la seguridad de Benjamín (v. 9). Al llegar a Egipto, devolvieron el dinero que tenían en sus costales, y volvieron a inclinarse ante José. Éste les preguntó a cerca de su padre, y al ver a su hermano Benjamín “buscó dónde llorar” por la intensidad de sus emociones, y celebró con ellos.

José se reconcilia con sus hermanos y la llegada a Egipto (44-46:27)

En los capítulos 44 y 45, José pone a prueba la personalidad y lealtad de sus hermanos ante un hermano necesitado. José hace que Benjamín parezca culpable, poniendo una copa de plata en su costal y al resto les dice que regresen con su padre. No obstante, el renovado Judá, se ofrece para quedarse como esclavo en lugar de su hermano menor. Entonces José se siente libre de revelarse ante sus hermanos, ya que hubo una transformación, mostrándose unidos como hermanos “en la dicha y en la adversidad”. En el capítulo 46, luego de que Jacob es convencido por sus hijos de que José estaba vivo y de que era el gobernador de Egipto, toda la familia (66 personas) viajan a Egipto para encontrar la salvación de la hambruna con José. Fíjense que la “familia disfuncional” pudo hallar la salvación en aquél país, tan sólo cuando sus hermanos se reconciliaron. Todos los episodios en esta historia contribuyeron a demostrar cómo los propósitos de Dios se cumplían finalmente, a pesar de los defectos humanos. Vean cómo José se describe a sí mismo como enviado de Dios, en cuatro ocasiones (45:5, 7-8, 9). Ambos, José y Judá, presagian a Cristo. José era el hijo favorito de su padre, enviado a sus hermanos, quienes lo vendieron a pesar de su inocencia, y luego se convierte en su Amo. Judá es la primera persona en la Biblia que ofrece su propia vida por la de otro, de buena gana (Waltke).

La familia bendecida en Egipto, espera la Tierra Prometida (46:28-50:26)

Esta sección contiene seis escenarios principales y dos preguntas centrales que vienen a la mente. ¿Los Israelitas permanecerán comprometidos a la promesa hecha a Abraham de heredar la tierra de Canaán? ¿Quién los guiará?

En la primera escena (46:28 al 47:12), la familia unida, se establece en Gosén (“la mejor de las tierras de Egipto”), bajo el patriarca Jacob y el gobernador de Egipto, José. La segunda escena (47:13-31) muestra un contraste sorprendente y asombroso entre los Israelitas que prosperaron y se multiplicaron, y los egipcios que tuvieron que aceptar ser esclavos del Faraón a cambio de comida. Nótese que Jacob permanece comprometido a Canaán cuando le pide solemnemente a José que lo entierre con sus antepasados (47:29-31). La 3ª y 4ª escena son muy importantes ya que Jacob, el patriarca, bendice a sus hijos. Primero, adopta los hijos de José, Efraín y Manasés (capítulo 48), y luego bendice a cada uno de ellos, transfiriendo así la bendición divina por la cual Jacob luchó tanto en su juventud. Observe que el patriarca bendice a José, como un príncipe de entre sus hermanos, pero la soberanía le pertenece a Judá (49:8-10). Las dos últimas escenas (5 y 6) tienen que ver con las muertes y sepulturas de Jacob y José. Observe la preocupación de ambos por ser enterrados en Canaán. Jacob es sepultado “con sus antepasados” en la cueva del campo de Macpelá, cerca de Hebrón, tipificando así el éxodo de Israel de Egipto, cientos de años después. El final de este libro (50:23) recuerda la fidelidad de Dios para dar semillas. Las bendiciones de Dios sobrevivieron inundaciones furiosas y la esterilidad de los matriarcas. El último verso tiene una nota sombría cuando Jacob es puesto en el féretro (esta palabra en hebreo es la misma que “arca”). En el siguiente libro, los Israelitas acarrearán dos “arcas” por el desierto: uno que contiene los huesos del difunto patriarca José, y el otro que contiene la promesa del Dios Viviente. Hay esperanza, porque a lo largo de la historia el Dios Viviente interviene para liberar a su pueblo.

Escrito por Cristian Rata

¿Qué te habló Dios hoy?

24
Mayo

Salmos 144:1–15

Aunque los seres humanos somos simples mortales cuyos días son como la sombra que pasa, el Señor se preocupa por nosotros y piensa en nosotros. Así que el salmista entona un nuevo cántico y le compone música. Los hijos del pueblo cuyo Dios es el Señor serán como plantas bien nutridas. Sus graneros estarán llenos de toda clase de provisión y se multiplicarán sus rebaños.

Reflexión del Director

Amigos (as), abracemos el poder y la gracia de Dios, para que Su verdad se cumpla por medio de nuestras vidas y testimonios en este mundo. Como buenos soldados de Jesucristo, algún día escucharemos del Señor, "Siervo fiel, has peleado la buena batalla, has acabado la carrera y has guardado la fe. Ahora entra conmigo a celebrar!".

Publicaciones

1 y 2 de Timoteo - Salmos 140-150

Introducción Bíblica

Multimedia

EL pastor Samuel Justo de la iglesia Rio de Vida de España habla sobre el Devocional Tiempo con Dios es Vida Viva y QT Life devocional para jóvenes y adolescentes.

Noticias y Novedades

Bendiciones para el nuevo año.

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