El Poder de la Sanidad que el mundo no Puede Poseer

Pastor Joo Seo-taek

 

La medicina alcanzó un progreso impresionante, logrando expandir así la expectativa de vida. Sin embargo, ante sus limitaciones al no poder, por ejemplo, crear una gota de sangre o ante el incremento de las enfermedades psicológicas, creo que esta era necesita estudiar a profundidad sobre la sanidad de la Biblia.

“A” de cincuenta y cinco años, es ama de casa y un día fue trasladada de urgencia al hospital por un fuerte dolor de pecho. Luego de varios estudios ante el temor de que fuera alguna afección cardíaca, descubrieron que lo que padecía eran ataques de pánico. Al no poder dormir durante varios días, a pesar del tratamiento, llegó al punto en que no podía ni salir de su cama.

Obviamente cada pastor tendrá diferentes opiniones sobre los problemas psicológicos, pero claro está que el modo de resolverlos tendrá una gran influencia en el futuro y en el reavivamiento de la iglesia. No obstante, si seguimos sin poder ayudarlos y considerando los problemas de “A” como meramente psicológicos, y derivándolos a los médicos; o como asuntos espirituales por la falta de fe o por los espíritus malignos, la iglesia perderá cada vez más su autoridad en el mundo. Entonces, ¿cómo debe comprenderlos y ayudarlos la iglesia?

 

Comprender al Hombre a Través de la Biblia

La clave de la sanidad mental no está en el desarrollo de un antibiótico o de algún dispositivo, sino que yace en la formación de una perspectiva humana apropiada. La visión que el terapeuta tenga sobre el mundo y los humanos tiene una gran influencia en el diagnóstico y en la recuperación. La perspectiva humana basada en lo material que niega un Dios personal, también rechazará la dignidad del hombre. Es así que Francis Shepherd, aseguraba que la peor maldición para quien se aleja de Dios es no poder descubrir el verdadero sentido de la existencia del hombre. Los disturbios en el ser humano siguen con el sufrimiento y las enfermedades en la vida.

Martín Padovani, sostiene que la ceguera psicológica empeora la ignorancia humana, y la ceguera espiritual profundiza aún más la ignorancia religiosa. La Biblia es el libro que mejor explica la psicología humana. Por lo tanto, si la meditamos a profundidad obtendremos la sabiduría para comprender y ayudar las enfermedades de la mente.

La Biblia nos enseña que el origen del sufrimiento del hombre es haberse alejado de Dios que es la fuente de la vida (Jeremías 2:13). Por ende, debemos incluir sin falta a nuestra lista de tratamientos la restauración de nuestra relación con Dios, como también comprender las diversas reacciones de las diferentes personas con la perspectiva humana de la Biblia; y necesitamos una etapa en la que apliquemos la promesa y las normas de la sanidad que la Sagrada Escritura nos da.

 

La Solución es la “Cruz”

¿Por qué le sucedió esto a “A”? En una época motivada por toda su pasión por el ministerio se dedicaba como misionera hasta que tuvo que volver a trabajar cuando los negocios de su esposo fracasaron. Soportando todas las dificultades para la educación de sus hijos, oró prometiendo que si su hija lograba ingresar a la universidad que ella deseaba, dejaría su empleo y serviría a la iglesia. Sin embargo, a pesar de que la muchacha lo consiguió, “A” no podía abandonar su empleo. Entonces, cada vez comenzó a temer más a Dios y a sentirse culpable; y el enojo hacia su esposo crecía. La culpabilidad genera un constante estado de presión en nuestro cuerpo e irritabilidad en nuestras mentes lo que provoca una disminución del sistema inmunológico y desorden hormonal.

El enfado es uno de los principales causantes de las afecciones en nuestro organismo que si no es tratado adecuadamente o si dejamos que se acumule, terminará convirtiéndose en depresión y otras enfermedades psicológicas. “A” estaba atrapada en el fracaso espiritual y la negativa por su culpabilidad, y la ira de no haber cumplido con lo prometido a Dios hasta que se volvió cada vez más sensible y débil, y un día estalló. Según especialistas en prevención e inmunología, los pensamientos negativos pueden enfermarnos más que cualquier virus o bacteria. 

Sólo el Evangelio es la solución para la culpa, la ira, y otras heridas. El Señor quien conoce nuestras debilidades y pecados no nos juzga, sino que se acerca al quebrado y contrito de corazón y lo salva (Salmos 34:18, 51:17). Es por esto que necesitamos suficiente tiempo para arrodillarnos ante la cruz y vaciar todos nuestros sentimientos, porque nuestras almas y nuestros cuerpos se restaurarán y quedarán renovados únicamente cuando experimentemos la mano del Señor que nos acaricia.

“A” fue restaurada a través de este proceso. El único sitio donde quienes padecen ataques de pánico y otros trastornos de ansiedad pueden ser sanados es en la cruz. La cruz de Jesucristo que solucionó el problema del pecado de toda la humanidad y que venció a la muerte es el poder que tiene la iglesia, y es aquel poder de la sanidad que el mundo no podrá poseer jamás.